Ruta de la fé de Juquila

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Año con año millones de creyentes salen de sus lugares de origen para visitar los diversos santuarios que existen en el país; algunos para cumplir votos o promesas, otros para realizar peticiones o dar gracias por los favores recibidos.

Entre los sitios de peregrinación, destaca Santa Catarina Juquila, lugar donde se resguarda una Vírgen que ha sobrevivido al fuego, entre otros muchos milagros; esta Ruta de la Fe Juquila recorre un camino en línea recta que abarca tres regiones del estado de Oaxaca: Valles Centrales, Sierra Sur y Costa.

Municipios que integran la Ruta:

1. Zimatlán de Álvarez

La población es la puerta de entrada a la Ruta de la Fe Juquila. El Templo de San Lorenzo resguarda, en el interior del coro y el bautisterio, lienzos del siglo XVII. A un costado, el Mercado Municipal, una construcción con una antigüedad de más de 100 años con una fachada de cantera rosa única en la región.

 

 

2. San Pablo Huixtepec

Huixtepec es una palabra de origen náhuatl que significa “en el cerro de las espinas” o “lugar de huizaches”. Según las leyendas, a esta comunidad se le asignó el nombre de San Pablo debido a que este santo se apareció en el lugar, y desde entonces fue elegido patrón del pueblo.

 

 

3. Ayoquezco de Aldama

En esta comunidad situada 40 kilómetros al sur de la Ciudad de Oaxaca, en la cuenca del Río Atoyac, la fe y la cultura se mezclan en los asentamientos zapotecos.

Ayoquezco significa “lugar en donde salen las tortugas” y su segundo nombre es en honor al General Juan de Aldama y González, caudillo de la Independencia.

 

4. San Sebastián de las Grutas

Su nombre hace honor al santo patrón San Sebastián Mártir. Pero, como centro ecoturístico, se le conoce más bien como “las entrañas de la tierra” debido a que en él se encuentra la gruta más importante de la región, con una longitud de 420 metros y varias ramificaciones. Sus cinco salas tienen alturas de entre 20 y 70 metros y formaciones calcáreas con un sinnúmero de estalactitas y estalagmitas de diferentes tamaños y formas.

 

5. Villa Sola de Vega

Sola es conocida como la tierra del mezcal Tobalá, palabra que significa maguey caliente o aromático, el cual nace y crece de manera silvestre en los bosques del municipio. La música y la fiesta están presentes en este municipio con las chilenas, en las cuales los hombres cantan y las mujeres bailan al ritmo de una banda tradicional.

El nombre Sola proviene de Cullan (Sulan), Cultepec (Sultepec) o Collan (Sollan) que en náhuatl quiere decir “lugar de codornices”. En 1782 el sacerdote don José María de la Vega se hace cargo del templo de San Miguel y en honor a su obra material y espiritual le añaden al nombre de la población “de Vega”.

6.- San Pedro Juchatengo

La localidad era un punto de comercio precolombino, paso obligado de los Pochtecas, comerciantes mexicas, hacia el reino mixteco de Ocho Venado, es hasta 1583, cuando los españoles establecen un asentamiento y el gobierno colonial le otorga la categoría de pueblo.

La historia relata que en el año 1867 se desata un periodo de escasez alimentaria debido al desbordamiento del río Atoyac, y que en 1870 el lugar sufre un terremoto que derriba el templo. Y precisamente por esos motivos, la población presta ayuda a todo aquel que la visita.

7. Santa Catarina Juquila

Santa Catarina es uno de los destinos de viaje con motivo de fe más importantes en el país. Más de un millón de feligreses visitan el santuario de la Inmaculada Virgen de Juquila, mismos que en el trayecto disfrutan además de la gastronomía local, las bebidas típicas y el folclor de la región.

En 1526 llegó al pueblo de Amialtepec el Fraile Jordán de Santa Catarina, quien ocupó los servicios de un humilde campesino. En agradecimiento por el trabajo, el religioso le obsequió al trabajador una imagen de la Purísima Concepción que había sido tallada en España. Éste la colocó en su humilde jacal, que tiempo después sufrió un incendio que redujo a cenizas todo lo que poseía, con excepción de la imagen. Ésta presentó sólo ligeras quemaduras. Al enterarse del milagro, los habitantes de Amialtepec y los pueblos circunvecinos comenzaron a venerarla.

El cura del lugar, don Jacinto Escudero, supo de este acontecimiento y para evitar abusos trasladó la imagen al templo del pueblo. Ahí la devoción creció y los peregrinos aumentaron considerablemente.